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El discurso del Amo: una mirada psicoanalítica en las relaciones de pareja.

  • 26 ene
  • 3 Min. de lectura

Es de reconocer al ejercicio psicoanalítico la amplia curiosidad de profundizar en los temas de la vida común de todo individuo inmerso en una sociedad que influye en la práctica de su lenguaje, su forma de interacción y sobre todo, de vincularse frente a otros.

El psicoanalista Jacques Lacan describe un concepto sumamente importante, el discurso. Señala dicho autor que el discurso nos brinda la oportunidad de entender la forma en que el lenguaje crea una estructura o aparato que permite comprender los lazos sociales y cómo es que estos se encuentran entrelazados y generan un efecto en el individuo. Existen 4 discursos: de la histeria, del analista, universitario y, el que se describirá: el del Amo, permitiendo entender las estructuras de poder, saber y deseo. Si bien es importante adelantar que la descripción fiel del discurso del Amo tiene una orientación más general de la posición de aquel que se señala como Amo en las relaciones sociales, en el presente trabajo se relatará en relación al discurso Amo frente a las relaciones de pareja.

El discurso del amo en la dinámica de pareja. ¿el amor como obediencia o...al revés? El discurso del Amo, se aplica en las relaciones de pareja cuando uno de los integrantes ocupa la posición de quien impone un significante dominante  que organiza la dinámica del vínculo. Esto no significa necesariamente violencia explícita, sino una forma de estructuración donde uno establece las reglas y el otro se acomoda a ellas. Si pensamos en un orden jerárquico dentro de las relaciones, se encontrará con que las parejas en algunas ocasiones cuentan con una dinámica de dominio o de aquel que “juega” como el que va estableciendo la ruta o dirección de la relación, inclusive siendo esto mucho más sutil de lo que parece.

Uno de los miembros se coloca como “el que sabe” o “el que manda”, mientras que el otro se convierte en soporte de esa autoridad, aceptando la organización que el primero impone.

Ahora bien, este discurso puede ir aún más lejos, subrayando la definiciones de roles dentro de la dinámica de pareja, en donde el Amo establece qué se espera de cada uno: quién cuida, quién provee, quién decide, mientras que la pareja se articula alrededor de ese orden, aunque pueda generar tensiones.

Esto desprende una sensación de apoyo o respaldo hacia el mandato del Amo, pues dicho discurso no se sostiene solo en la imposición, sino en que el otro produce un saber para sostenerlo.

Por ejemplo, Juan y María son una pareja que lleva cerca de 3 años. Juan dicta las reglas que hay que obedecer o cumplir para que dicha relación se sostenga, por ejemplo, que hay que salir todos los fines de semana a cenar o al cine ya que eso es lo que hace una pareja feliz y estable, mientras que por su parte, María, obedece o justifica dicha regla pensando que eso permite que el noviazgo se mantenga feliz, por eso él (Juan), es el que lidera y resuelve el rumbo de la relación. Sin embargo, el sujeto en posición subordinada puede experimentar un conflicto o división interna porque su deseo queda desplazado por el mandato del otro o “genuinamente” lo  que desea es contrario a lo que el Amo impone como lo “correcto”, cosa que puede generar síntomas como insatisfacción, reclamo o cierta hostilidad que va acumulándose con el paso del tiempo en la relación.

Para finalizar... En conclusión: el discurso del Amo en la pareja se manifiesta como una estructura de poder y orden simbólico, donde uno ocupa el lugar de mando y el otro el de soporte. Sin embargo, Lacan muestra que este discurso nunca es absoluto: siempre hay fisuras, síntomas y resistencias que lo ponen en cuestión.

Ciertamente es importante reconocer que el discurso Amo puede haberse filtrado hasta las más sutiles formas de interiorización de la cultura, en donde con el paso del tiempo, el discurso de querer complacer a la pareja a través del cumplimiento de todo mandato, deseo o intención se va convirtiendo en un imperativo para aquel que no juega desde dicha posición (como la dialéctica de Hegel del amo y el esclavo) y que no cumplirla representa una amenaza, un angustiante desafío por el amor del Amo por el cual se va formando lo que significa ser un “hombre” o una “mujer”, en los tiempos modernos de satisfacciones inmediatas. 

Enero 26 del 2026. Monterrey, Nuevo León, México. Angel Hernández. Equipo del diván amarillo.

 
 
 

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