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Del diván al parto: psicoanálisis y comadronería en la experiencia del nacimiento.

  • 25 may
  • 7 min de lectura

Introducción. El nacimiento es un acontecimiento que no puede reducirse a un acto médico: es un fenómeno vital que atraviesa la biología, la psicología y la cultura. Desde los orígenes del psicoanálisis con Freud y su técnica de la asociación libre, se ha subrayado la importancia de la intimidad y la privacidad en los procesos humanos. Este concepto, que en algunas culturas se traduce como “espacio personal”, se reconoce en momentos críticos de la vida de los mamíferos: nacer y morir.

La historia de las comadronas ilustra cómo el acompañamiento en el parto ha sido siempre un acto de cuidado, protección y transmisión cultural. Desde las hembras experimentadas que ayudan en el nacimiento de elefantes y delfines, hasta las figuras maternas que dieron origen a la comadronería humana, el parto ha estado rodeado de apoyo emocional y espiritual. Con el tiempo, este rol se profesionalizó, pero nunca perdió su dimensión simbólica: la comadrona representa la defensa de la intimidad y la autonomía de la mujer en el momento de dar vida.

En Europa, países como Holanda, Irlanda, Francia y España muestran cómo la presencia de matronas impacta directamente en la humanización del parto, la reducción de cesáreas y el fortalecimiento del vínculo madre-hijo. Estos modelos evidencian que la organización de los sistemas de salud no solo determina la calidad técnica de la atención, sino también la experiencia emocional de las mujeres.

En México, el panorama es distinto: con tasas de cesárea cercanas al 50% —una de las más altas de la OCDE— y una fuerte medicalización en estados como Nuevo León, el debate sobre la humanización del parto se vuelve urgente. Esto deriva hacia una metáfora de “no sentir” al hijo tras una cesárea, que no debe interpretarse como ausencia de amor, sino como una vivencia distinta. La ciencia ha mostrado que el parto entendido como natural, libera picos de oxitocina y endorfinas que favorecen el apego inmediato, mientras que en cesáreas programadas esa cascada hormonal se ve atenuada.

Este contraste abre un horizonte de reflexión: ¿cómo influyen las prácticas obstétricas en la subjetividad de las mujeres y en el vínculo con sus hijos? ¿Qué papel juegan la intimidad, la privacidad y la humanización del parto en la construcción de ese lazo? Más que respuestas definitivas, lo que se plantea es una invitación a repensar el nacimiento como un acontecimiento humano integral, donde la ciencia y la cultura se encuentran para garantizar que cada mujer pueda vivirlo con plenitud, respeto y conciencia.

Freud, privacidad y transferencia.

Resulta interesante destacar la aportación de Freud al dar origen al psicoanálisis y a la técnica de la asociación libre. A partir de aquí, se distingue el término “privacidad” o “intimidad”, que no está presente en todas las culturas pero sí se reconoce como espacio personal.

Este punto conecta con la necesidad de privacidad en los mamíferos, vinculada a momentos vitales como nacimiento y muerte.

Un aspecto nuclear es la transferencia: Freud la describió como el desplazamiento de sentimientos inconscientes hacia la figura del analista. Lejos de ser un obstáculo, se convirtió en el núcleo del trabajo psicoanalítico, pues requiere un espacio de intimidad cuidadosamente sostenido (por el analista). La figura del psicoanalista es garante de ese espacio protegido, lo que establece relación con el parto: así como la transferencia necesita un encuadre íntimo para que el vínculo emerja, el nacimiento requiere un entorno que favorezca la intimidad y la activación hormonal del apego inmediato.

Historia y antropología de las comadronas.

La historia de las comadronas muestra que el acompañamiento en el parto ha sido siempre un acto de cuidado, protección y transmisión cultural. Su figura no puede entenderse únicamente desde la técnica obstétrica, sino como parte de un entramado social y simbólico que atraviesa la historia de la humanidad.

En el mundo animal contamos con especies como los elefantes y los delfines que ofrecen un antecedente fascinante. Durante el nacimiento, las hembras experimentadas rodean y protegen a la madre, creando un círculo de apoyo que asegura tanto la supervivencia como la contención emocional. Este patrón de cooperación y cuidado es un modelo de matriarcado que se refleja en las prácticas humanas más tempranas.

En los inicios humanos la comadrona surgía de figuras maternas o familiares, mujeres con experiencia que acompañaban a otras en el momento de dar vida. Con el tiempo, este rol se transformó en una función especializada dentro de la comunidad, convirtiéndose en una figura reconocida y necesaria.

En muchas culturas, las comadronas fueron consideradas portadoras de poderes curativos y protectores. Su intervención no se limitaba al parto, sino que se extendía a rituales de fertilidad, salud y continuidad de la vida. La profesionalización posterior no eliminó esta dimensión simbólica, sino que la integró en nuevas formas de legitimidad social.

Por otra parte, con el desarrollo de la medicina, las comadronas pasaron de ser figuras comunitarias a profesionales de la salud. En algunos países, su rol se mantuvo central en la atención al parto, mientras que en otros fue desplazado por la hegemonía obstétrica. Sin embargo, en todos los contextos, su presencia sigue siendo clave para garantizar un nacimiento más humano y menos medicalizado.


De cara al futuro en el fenómeno del parto. Nos resultaría importante el llegar a reflexionar sobre que su porvenir implica reconocer que las comadronas no solo aportan conocimiento técnico, sino también apoyo emocional, defensa de la privacidad y reconocimiento social. En un mundo donde las tasas de cesárea aumentan y la medicalización del parto se intensifica, recuperar y fortalecer el papel de las comadronas es esencial para devolver al nacimiento su carácter de experiencia íntima y transformadora.

Psicología del parto: intimidad y autohipnosis. Analizando la evolución de las prácticas obstétricas, se destaca la importancia de la privacidad y la autonomía de la mujer. Aquí surge la idea de la autohipnosis: una técnica que permite a la mujer desconectarse voluntariamente de la realidad durante el parto, en contraste con la hipnosis tradicional. Este enfoque resalta la necesidad de respetar la intimidad y la capacidad de la mujer para manejar su experiencia.


Sexualidad y biología.

Las mismas hormonas que actúan en el nacimiento participan también en otras respuestas sexuales, mostrando la interdependencia entre reproducción, placer y biología. Esto refuerza la idea de que el parto es un fenómeno holístico, donde lo fisiológico y lo psicológico se entrelazan.

Modelos internacionales. Holanda.

Modelo de referencia en Europa.

  • La mayoría de mujeres sin riesgo son atendidas por matronas o médicos generales en la atención primaria.

  • Partos domiciliarios: muy promovidos, con asistencia de matronas. Tras el parto, una enfermera visita el hogar durante 8 días para acompañar la recuperación.

  • Impacto: alta confianza social en las matronas, reducción de intervenciones médicas innecesarias y fortalecimiento de la autonomía de la mujer.

Irlanda.

  • Sistema público gratuito para embarazo, parto y posparto inmediato.

  • En hospitales públicos, los partos de bajo riesgo son atendidos por matronas, mientras los obstetras supervisan casos más complejos.

  • Existen clínicas gestionadas por matronas que ofrecen control antenatal y, en algunas zonas, incluso atención domiciliaria.

  • Impacto: las matronas garantizan accesibilidad y cercanía, aunque la medicalización sigue presente en hospitales.

Francia.

  • El sistema de salud permite que las mujeres elijan entre obstetras y matronas hasta el quinto mes de embarazo.

  • En hospitales públicos, las matronas atienden partos de bajo riesgo, aunque la orientación médica es fuerte.

  • Las matronas también ofrecen sesiones de preparación prenatal y posparto sin costo adicional.

  • Impacto: las matronas aportan acompañamiento emocional y educación, pero su protagonismo se ve limitado por la hegemonía obstétrica.

España.

  • El Sistema Nacional de Salud cubre embarazo, parto y puerperio.

  • Los partos de bajo riesgo en hospitales suelen ser atendidos por matronas, aunque la opción de parto domiciliario no está incluida en la cartera pública.

  • Algunas mujeres optan por partos en casa con matronas de manera privada.

  • Impacto: las matronas son clave en la atención hospitalaria, pero su autonomía está restringida por la estructura médica.

 México: panorama actual.

  • Nacimientos 2024: 1.67 millones, con 50% partos naturales y 50% cesáreas.

  • Estados líderes:

    • Mayor tasa de nacimientos: Chiapas, Durango, Nayarit.

    • Menor tasa: CDMX, Yucatán, Hidalgo.

    • Mayor proporción de cesáreas: Nuevo León, CDMX y estados del norte.

    • Mayor proporción de partos naturales: Chiapas, Oaxaca, Guerrero.

  • Nuevo León: más del 60% de los partos en hospitales privados son cesáreas, reflejando una fuerte medicalización y baja presencia de parteras.

Reflexiones finales.

El nacimiento no puede reducirse a un procedimiento médico: es un acontecimiento vital que involucra mecanismos biológicos, emocionales y culturales. La metáfora de “no sentir” al hijo tras una cesárea encuentra fundamento en la neuroendocrinología del parto.

Durante el parto vaginal, el cuerpo libera picos de oxitocina, endorfinas y catecolaminas que regulan el dolor y activan circuitos cerebrales vinculados al apego y la memoria emocional. En las cesáreas programadas, esta cascada hormonal se ve atenuada, lo que puede traducirse en una experiencia subjetiva distinta.

Sin embargo, el vínculo madre-hijo es plástico y dinámico: el contacto piel con piel, la lactancia temprana y el acompañamiento emocional pueden compensar esa diferencia inicial. El apego no depende exclusivamente de la vía de parto, sino de un entramado de experiencias posteriores que consolidan la relación.

Este contraste abre un campo fértil para la investigación: ¿cómo influyen las prácticas obstétricas en la neurobiología del apego? ¿Qué papel juegan la intimidad, el acompañamiento y la humanización del parto en la construcción del vínculo?

Y, sobre todo ¿Existirá un modelo que pueda revertir las alarmantes cifras en el nacimiento y con ello efectos diferentes en el posterior vínculo madre-hijo?

Más que respuestas definitivas, lo que emerge es una invitación a repensar el nacimiento como un acontecimiento humano integral, donde la ciencia y la cultura se encuentran para garantizar que cada mujer pueda vivirlo con plenitud, respeto y conciencia. Ante un fenómeno de tal magnitud, el psicoanálisis busca otorgar palabras a lo no nombrado. Al respecto, El diván amarillo continua investigando.

Información general a partir del libro:

Freud, S. (1905/1999). Tres ensayos sobre teoría sexual. Madrid: Alianza Editorial.Freud, S. (1912/2001). La dinámica de la transferencia. En Obras completas (Vol. XII). Buenos Aires: Amorrortu Editores.


Odent, M. (2011). El bebé es un mamífero. Buenos Aires: Editorial Madreselva.



Cifras aportadas en:


https://omm.org.mx/wp-content/uploads/2020/04/Blog-55_La-atenci%C3%B3n-al-parto-en-diferentes-pa%C3%ADses.pdf?utm_source=copilot.com. Secretaría de Salud de México. (2024). Estadísticas de nacimientos en México. Ciudad de México: Dirección General de Información en Salud.

Ángel Hernández. 25 de mayo, 2026. El diván amarillo. Monterrey, Nuevo León.



 
 
 

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